Por qué han cerrado Nissan y Alcoa en España

Hace unos días anunciaba Nissan que cierra su legendaria fábrica de coches de Barcelona.

En total, la multinacional japonesa cierra tres plantas en la ciudad condal. Se trata de un golpe duro para la industria española, que tiene el 10% del PIB en el sector automovilístico.

Este sector da empleo a casi 600.000 personas en 17 grandes fábricas, con 43 modelos, 20 de los cuales en exclusiva a nivel mundial. En concreto, el cierre de Nissan acabará con el empleo de 3.000 personas. Además, como hay industrias anexas a esta fábrica por fabricación de piezas y demás, en total el cierre de Nissan conlleva la pérdida de otros 25.000 puestos más de manera indirecta.

Al mismo tiempo durante estos días, la fábrica de aluminio Alcoa, en Lugo, también ha anunciado que despedirá al 50% de su plantilla. Otra noticia de desplome económico para España.

¿Por qué cierra Nissan en España?

Hay que empezar por aclarar que no todo es culpa del coronavirus, aunque haya hecho estragos a la economía desde que apareció en la escena internacional. Esta dramática noticia para la industria española por el cierre de Nissan viene causada por algo que se remonta a tiempo atrás, antes del COVID-19.

La causa inmediata a la que apuntan los medios es el hecho de que la compañía registró una pérdida operativa de 40.5 mil millones de yenes para su año fiscal que finalizó en marzo, en comparación con una ganancia operativa de 318 mil millones de yenes para su año fiscal anterior.

El último año terminado en marzo de 2020 representa para Nissan el peor desempeño de la compañía desde 2009. De hecho, en el año 2019 la fábrica barcelonesa de Nissan estaba solo al 30% de su capacidad productiva, debido a la escasez de pedidos. ¿Esta es la razón de su cierre de la fábrica en Barcelona?

En todo caso, más allá del contexto inmediato y a nivel español, veamos algunas de las claves macroeconómicas que han creado un caldo de cultivo concreto que ha dado lugar a esta situación, llevada al límite en el contexto de la pandemia mundial.

Se podrían mencionar muchas posibles causas, desde la crisis del 2008 y la disminución de la clase media, hasta las guerras comerciales entre Estados Unidos y Europa, con el Brexit en medio.

En este vídeo menciono las que considero más importantes, y os explicaré qué estrategia aplicar para afrontar posibles situaciones similares en el futuro.

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Hay exceso de oferta en el sector de la automoción

Es evidente que la industria del automóvil está saturada, y podríamos pensar que ocurre algo similar con la oferta de móviles, pero existe una gran diferencia. No hay obsolescencia programada en los coches, porque si bien estamos dispuestos a cambiar de móvil cada 2 o 3 años, en general no lo estamos para hacer lo mismo con el coche.

El mercado de la automoción ha cambiado

Los tiempos han cambiado en la industria del motor, porque la sociedad presenta unos dinamismos más flexibles y cortoplacistas.

Por otro lado, las alternativas de transporte se han multiplicado y la lucha contra el cambio climático ha perjudicado al sector.

  • A nivel socio-económico, los más jóvenes ya no están interesados en sacarse el carnet de conducir.
  • Hay tendencia al uso del transporte público.
  • Todas las políticas apuntan a poner las cosas más difíciles a la industria del automóvil: coches que no contaminen (invertir en I+D cuando no hay ventas).
  • Leyes ecológicas sobre emisiones de carbono muy restrictivas.
  • Los consumidores se ven ahuyentados por impuestos más altos y restricciones de circulación.
  • Hay opciones de car-sharing o de tecnológicas como Uber que reducen la necesidad de coche propio.

Falta liderazgo empresarial en el sector de la automoción

Al igual que hay un Amancio Ortega de Zara, no hay un empresario español destacado en el sector industrial. De hecho, si bien como decíamos España cuenta con 17 fábricas automovilísticas que representan una décima parte de nuestro PIB, todas estas industrias son extranjeras: SEAT, SANTANA, Pegaso, Barreiros, se perdió. Igual que ha pasado con Iberia.

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Qué no hacer cuando pasen estas situaciones

Uno de los errores a evitar que podemos extraer como aprendizaje del cierre de Nissan es sobre la decisión de salvar con dinero público un negocio que va mal. Esto se debe a la toma de decisiones precipitada, en vez de funcionar con visión de futuro.

Los políticos se enfocan en ser reelegidos cada 4 años, por eso son cortoplacistas. Pero temas como la educación, la economía o la industria hay que tratarlos con una estrategia a largo plazo. Se necesita ir más allá de la campaña electoral y los intereses partidistas para atender a estos problemas que afectan a los ciudadanos y a la estructura económica.

Qué podemos hacer para no ver más fábricas de coches cerrando en España

Somos competitivos, pero no favorecemos la inversión exterior. La mano de obra es competitiva, pero el país no. Uno de los motivos es que tenemos un gobierno que no acaba de generar confianza, con unos sindicatos fuertes. Por otro lado, estar en el Euro es poco atractivo.

Si queremos estar en primera división, tenemos que invertir en I+D y vigilar esa inversión, además de facilitar la inversión extranjera. Un ejemplo de solución exitosa podría ser el caso de We Share de VolksWagen. Han sabido dar el giro, actualizando su modelo de negocio a los tiempos actuales, ofreciendo carsharing en muchas ciudades europeas.
Incentivar entrada de gente nueva

En definitiva, la solución a mi modo de ver pasa por transmitir que España es un país estable legalmente, donde no se hacen intervenciones. La mejor ayuda es bajar los impuestos, y hay que contar con que las personas están más preparadas que nunca. Es el momento de reinventarse y convertir esta crisis en oportunidad para que no vuelva a suceder y salgamos de ésta más fuertes.

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